18 dic 2010

BIBLIOTECA VIRTUAL

Las bibliotecas virtuales son archivos conglomerados de información en el que una proporción significante de los recursos se encuentran disponibles en el formato digital y está presente al efecto de la integración de la informática y las comunicaciones.

Lo digital tiene que ver con el propósito y la flexibilidad del sistema de medios de la biblioteca para poder responder a diversas demandas. Digital, en este contexto, se relaciona con el hecho que la biblioteca es relativa en espacio y tiempo, porque sus fronteras no las marca la geografía y su disponibilidad temporal depende de la demanda de quien la consulta.

El medio digital se abre camino en todas direcciones, el número de usuarios de internet crece sin parar y el grado de familiarización con las nuevas tecnologías es tal que una gran parte de la población, sobre todo los más jóvenes, ha integrado la navegación por la red y los servicios que ésta brinda como una parte natural de sus vidas.
Como es de esperar puede haber personas que se muestren en contra de las bibliotecas digitales, aduciendo que estas estaban matando la tradición de ir a una biblioteca y adquirir un libro ‘físico’, y que estas nuevas tendencias a conseguir material digital, terminarían por extinguir las miles de librerías, tiendas y ferias de libros y el autor ya no tendría de qué vivir si sus libros se pueden adquirir gratuitamente por internet en formatos pdf o doc en lugar de hojas de papel.
Sin embargo, la existencia de las bibliotecas virtuales hacen caso a la premisa “El conocimiento debe ser compartido, y es un delito negárselo a cualquiera”. Por ello, mediante las bibliotecas virtuales y gracias a las nuevas tecnologías, el individuo puede adquirir conocimiento mucho más rápido y con mucha más certeza de conseguir los títulos deseados, ya que “internet es la más grande biblioteca del mundo”, mencionando también que esta es una revolución más ecológica, ya que gracias a los ‘libros digitales’, las industrias de papel dejan de talar cientos de árboles anualmente.

En una biblioteca digital las fuentes de información están disponibles de alguna manera y su acceso es ubicuo, es decir, no importa dónde residan físicamente ni quién se encargó específicamente de su procesamiento y almacenamiento, el objetivo es adquirirlo de manera interactiva e inmediata.
Sin embargo, no podemos negar que existe aún, y existirá, un gusto o un hábito por el que durante siglos ha sido el soporte natural del texto, es decir, el papel.

La principal limitación que encuentran las bibliotecas todavía es la falta de títulos, debida sobre todo a la confusión que provocan las cuestiones relacionadas con derechos de autor, la incertidumbre de los nuevos modelos de negocio editorial por venir y la resistencia general a cualquier cambio que se produce cuando ese cambio es inminente e inevitable.
Debido a estas razones, no pienso que las bibliotecas físicas desaparezcan pronto, sobre todo las grandes bibliotecas. Lo que sí creo es que  las menos necesarias desaparecerán y que todas de un modo u otro cambiarán para adaptarse a las nuevas circunstancias y demandas. Pero no sólo las bibliotecas, también los museos, los comercios, las escuelas y universidades.
Muchas actividades y labores también tendrán que adaptarse a este nuevo medio. Habrá actividades, oficios e incluso gremios enteros que poco a poco se vayan desfigurando respecto al modo como los conocemos hoy día. Pero eso siempre ha ocurrido, la tecnología avanza a un ritmo descomunal y hay que renovarse e ir caminando hacia delante.

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